"No pretendemos la conquista del poder, sino su distribución. La única sociedad humana, según nuestra concepción, es la que se basa en la libertad de los hombres, no en el dominio de unos sobre otros. No queremos amos y esclavos, señores y siervos."

Narciso Perales.

BIOGRAFIA

Narciso Perales Herrero (La Línea de la Concepción (Cádiz), 3-IX-1.914 - Madrid, 18-VI-1.993), máximo y reconocido de manera general, representante de lo que se ha dado en llamar la "Falange Disidente". Luchador infatigable, Nacional-Sindicalista hasta la médula, Manuel Hedilla, legítimo sucesor de José Antonio Primo de Rivera en la Jefatura Nacional de Falange Española de las J.O.N.S., poco antes de su muerte en 1.970, dijo de él "que era el único hombre capaz para Jefe Nacional de la Falange". Estudiante de Medicina durante los años de la II República, en las Facultades de Granada, Sevilla y Valladolid, se inicia en la actividad política a los 19 años de edad de la mano del MOVIMIENTO ESPAÑOLA SINDICALISTA "MES" fundado en 1.933 por José Antonio. Junto a Juan Domínguez, en Sevilla, son los primeros adheridos al nuevo grupo, consiguiendo en las primeras semanas la integración de numerosos estudiantes. Con motivo de las elecciones a Diputados del 12 de noviembre de 1.933, a las que concurre José Antonio, por la circunscripción de Cádiz y a resultas de un acto electoral en San Fernando en el que muere una persona, acompaña a éste, al mando de una escuadra de la recién nacida FALANGE ESPAÑOLA el resto de la campaña electoral. El 4 de marzo de 1.934, asiste en el Teatro Calderón de Valladolid, al acto de unificación de FALANGE ESPAÑOLA y las J.O.N.S., participando junto a José Antonio y otros Camaradas en una refriega con elementos izquierdistas a la salida del mismo. Año 1.935, a la fundación del SINDICATO ESPAÑOL UNIVERSITARIO "SEU" y dada su condición de estudiante, pasa al mismo, participando activamente en numerosos actos de propaganda y acciones en la Universidad, que frecuentemente acaban en batallas campales con contrarios, lo que le supone a la Delegación Sevillana de FALANGE ESPAÑOLA de las J.O.N.S., de las más activas de toda España, frecuentes asaltos y ataques a su Centro Social, clausuras del mismo por la Autoridad Judicial e innumerables multas. El 30 de abril, formando parte de un grupo de 20 falangistas, se desplazan al pueblo de Aznalcóllar (Sevilla) donde el día anterior habían sido agredidos cinco militantes de la organización, resultando uno de éstos apuñalado, cuando intentaban vender el semanario "Arriba". Son agredidos a pedradas a la llegada y muere a consecuencia de una pedrada en la sien y de un disparo a quemarropa ya caído en el suelo, Manuel García Mínguez. Son heridos cinco vecinos del pueblo y muerto de un disparo el vecino que remató en el suelo a Mínguez. Cuando regresaban hacia Sevilla son detenidos y encarcelados. En el posterior juicio y defendidos por José Antonio, son acusados de homicidio, solicitando el Fiscal catorce años de prisión para cada uno de ellos. El 5 de octubre son condenados tres de los falangistas a dos años y once meses de cárcel, quedando absueltos los demás, entre éstos últimos Narciso Perales. Por su participación destacada en estos hechos y en expediente de recompensas número 17 de Falange Española de las J.O.N.S, el Jefe Nacional, José Antonio, le concede la "Palma de Plata", máxima distinción dentro la organización. Año 1.936, el 7 de Marzo y desplazado desde Valladolid, con motivo de la festividad de Santo Tomás de Aquino, participa como orador, en un Teatro abarrotado de estudiantes, en Palencia, en un acto organizado por el "SEU". El 12 de julio sale de la prisión de Valladolid, donde se encontraba encarcelado tras la ilegalización de la Falange por parte del Gobierno del Frente Popular, y se dirige a Granada, donde llega al día siguiente, como Delegado Territorial de la Falange andaluza, bajo la dirección del Secretario General, Raimundo Fernández-Cuesta, para realizar tareas organizativas. En Granada le sorprende el Alzamiento Nacional, leyendo ante los micrófonos de Radio Granada, junto a Luis Rosales, la proclama de la Falange granadina, la noche del 20 de julio, fecha en que se produce el levantamiento en ésta ciudad. Durante su estancia en Granada, pone orden en la caótica organización provincial, llegando a asumir personalmente la Jefatura de ésta del 19 al 27 de agosto. En los días posteriores al fusilamiento de Federico García Lorca tuvo una participación destacada, evitando el procesamiento y las represalias que se abatían sobre los miembros de la Familia Rosales, falangistas, a los que algunos señalaban con dedo acusador, por haber dado cobijo en los primeros días del Alzamiento en su casa, al poeta. Así mismo puso fin a la llamada "Escuadra Negra" de las milicias de Falange, que participaba en fusilamientos incontrolados en los alrededores de Granada. En ese año organiza una reunión en Córdoba, donde se tratan los hechos acaecidos en la sesión de la Junta Política de la Falange, donde hubo un enfrentamiento entre Franco y Dionisio Ridruejo, motivado por el papel que debía desempeñar la Falange en el nuevo Estado. A consecuencias de ésta reunión son detenidos en la citada ciudad dos miembros del Consejo Nacional, bajo la sospecha de preparar un complot contra Franco. Nada pudo demostrarse en su contra, pero lo mismo que en el caso de Manuel Hedilla, en 1.937, con el decreto de unificación, la decisión de Franco de ejercer su autoridad se llevó a efecto sin reparos por parte del resto de la Falange. Narciso Perales solicita ser relevado de su cargo de Delegado extraordinario en Granada, por no estar de acuerdo con Fernández-Cuesta, en cuya opinión el momento aún no era propicio para poner en práctica el programa original de la Falange. A propuesta de Fernández-Cuesta es trasladado a Málaga, con objeto de no despertar de nuevo las sospechas de Franco sobre conatos de rebeldía y en Junio de 1.938 se incorporará de forma totalmente voluntaria al frente de Teruel. El suyo fue uno de los focos gestos de protesta, aun siendo limitado Año 1.939, al finalizar la contienda Nacional es arrestado junto a Tito Meléndez y Eduardo Ezquer, bajo la acusación de formar el triunvirato dirigente de una ilegal FALANGE ESPAÑOLA AUTENTICA "FEA". Año 1.942, siendo Gobernador Civil de León, es destituido y confinado durante más de un año en el Campo de Gibraltar, por oponerse activamente al fusilamiento de Juan José Domínguez, implicado en los sucesos, con carlistas, en el Santuario de la Virgen de Begoña, en Bilbao, ejecución que finalmente se llevó a cabo. Cuentan, que siendo Gobernador sirvió un plato de aguadas lentejas a Franco en cierta recepción, diciéndole, "esto es lo que como la gente, excelencia". En 1.944 es vuelto a confinar en Linares (Jaén), acusado de intentar reorganizar la Falange fuera de la disciplina de Franco. Año 1.945, forma parte de un grupo de 30 falangistas y anarcosindicalistas de la CNT que crean la ALIANZA SINDICALISTA, con la intención de resucitar y formalizar unas relaciones que se remontaban, con intermitencias, a los primeros años 30. Escribe su manifiesto inicial y después de una sola reunión el grupo es denunciado a la policía y oficialmente no se pueden celebrar más sesiones. Sin embargo los falangistas siguieron reuniéndose, sin presencia anarquista, hasta los primeros años 50 y lograrían crear pequeños grupos en algunas provincias. Durante un tiempo Dionisio Ridruejo colaborará en los esfuerzos del grupo por fomentar el Nacional-Sindicalismo a través de cauces extraoficiales. Año 1.959, firma como miembro fundador de los CÍRCULOS DOCTRINALES JOSÉ ANTONIO, grupo formado por falangistas de toda la vida y jóvenes miembros de las jerarquías del régimen, cuyo objetivo era "mantener viva la doctrina de José Antonio" y "salvar para el futuro la esencia revolucionaria del pensamiento Nacional-Sindicalista, personificado especialmente en José Antonio". No asistió a ninguna reunión al considerarlos políticamente muy confusos y al creer que se debía primar la práctica sindical y la búsqueda de apoyos fuera del Movimiento Nacional. Año 1.960, junto a Ceferino Maestu, Patricio González de Canales, deciden resucitar una tertulia que había fundado José Antonio en la década de 1.930, "La Ballena Alegre". Se reunían, lo mismo que treinta años atrás, en el sótano del Café Lyon de Madrid. Al igual que el nombre y el recinto, se mantuvo la iniciativa y el carácter esencialmente falangista del grupo. Sin embargo la política del grupo de "La Ballena" era que todo el mundo podía asistir y participar, cualesquiera que fuesen su ideología y filiación política. La tertulia de "La Ballena", que no era una actividad organizada, sino que era simplemente una reunión semanal, constituía un intento más de reconstrucción falangista, después de la parálisis de la década precedente. Los principales protagonistas del intento eran miembros ya veteranos de la oposición falangista, a los que se habían unido un cierto número de falangistas más jóvenes procedentes del Frente de Juventudes. Durante alrededor de un año el grupo se reunía para discutir distintos aspectos del problema de revitalizar la Falange. Sus reuniones, no obstante, tuvieron un final abrupto, por orden del Ministerio de la Gobernación, después de una pelea, al parecer provocada por el miembro de los "Guerrilleros de Cristo Rey", Mariano Sánchez Covisa, en el curso de una de las sesiones. La policía intervino y poco después se prohibió la tertulia. Año 1.963, principal líder de la oposición Nacional-Sindicalista y pese a su mala salud en ésas fechas, forma el pequeño y clandestino FRENTE NACIONAL DE TRABAJADORES "FNT", a fin de recuperar el sindicalismo Nacional, revolucionario y anticapitalista. A la vez que el "FNT" se crea una rama estudiantil, el FRENTE DE ESTUDIANTES SINDICALISTAS "FES". Año 1.964, se producen dos intentos para encontrar una salida a la "Falange alternativa", surgidos en parte de las opciones consideradas y de los contactos hechos en "La Ballena Alegre". Participa junto a Ceferino Maestu en la salida de la revista "Sindicalismo", dirigida por ambos y uno de los gérmenes de "Comisiones Obreras". Así mismo promueven una serie de reuniones con trabajadores, en el distrito industrial de Villaverde (Madrid), en la primera de estas reuniones hubo siete personas, de las que cinco eran policías, en la última, pues fueron prohibidas al cabo de poco tiempo, había unos trescientos cincuenta obreros. La revista "Sindicalismo" salía, teóricamente, con periodicidad mensual, si bien en la práctica salía cuando la censura dejaba el suficiente texto para componer un número. Tuvo en último término el mismo sino que la mayoría de los anteriores intentos falangistas de formar un grupo de oposición, por orden del Ministerio de Información y Turismo, se prohibió su publicación terminantemente. En este mismo año y hasta 1.967, dirige la revista "Juanpérez", dirigida a América Latina y que en su primer editorial lanzaba para definirse, cuatro consignas: "anticapitalismo, anticomunismo, catolicismo y justicia social". Año 1.966, abandona el Frente Nacional de los Trabajadores y funda el FRENTE SINDICALISTA REVOLUCIONARIO "FSR", que toma como bandera la roja y negra y como símbolo una espiral negra, que representa la renovación desde dentro y hacia fuera, que el grupo aspiraba a realizar. El "FSR" quedó constituido por medio de una asamblea semiclandestina celebrada en Madrid y que supuso el retorno de Manuel Hedilla, tras veintinueve años de retirada, a la actividad política. Hedilla es elegido presidente y Narciso Perales, vicepresidente. La organización fue declarada ilegal, pero luchó por desarrollar contactos con elementos opositores de la izquierda trabajadora, apoyó una serie de huelgas ilegales e incluso discutió estrategias para un golpe de estado. Posteriormente, en 1.968, tras una cierta tensión surgida dentro del "FSR", debido a la falta de consenso respecto a la línea política y aprovechando una ausencia, por motivos laborales, de Narciso Perales, el primero junto a un pequeño grupo de militantes y gentes de extrema derecha, se escinden en el FRENTE NACIONAL DE ALIANZA LIBRE "FNAL", menos radical que el "FSR" en su militancia Nacional-Sindicalista. De hecho Hedilla siempre se había opuesto a la inclusión de "revolucionario" en la denominación del "FSR". En realidad el "FNAL" aspiraba a ser una plataforma legal o una pantalla para el "FSR", con el objetivo de reagrupar los falangistas dispersos. En 1.970 muere Hedilla, cuando el "FNAL" apenas había empezado a funcionar como grupo independiente, Narciso Perales no asumió la jefatura del "FSR/FNAL", sino que de común acuerdo, cedió el cargo a Patricio González de Canales. Después de la muerte de Hedilla, los elementos ultras del "FNAL" dejan el grupo y el apoyo de los simpatizantes falangistas tendía a darse más bien al "FSR", que siguió actuando con independencia, bajo la dirección efectiva de Narciso Perales. El "FSR" reforzado por antiguos militantes del "FNAL" inicia la década de los 70 con el objetivo de lanzar nuevos intentos de rescatar el Nacional-Sindicalismo, del oprobio y de relanzarlo en la diáspora de la Falange, mediante una actividad consecuente con el fin de recuperar el contenido del movimiento. Los dos grupos siguieron actuando de forma paralela, pero sus campos de acción eran distintos. El "FNAL" era un grupo intrafalangista que pretendía reconstruir una Falange unida desde dentro de las propias filas del Movimiento, recuperando a los falangistas antiguos y marginados. El "FSR", por otra parte, pese a las dificultades de la empresa, seguía buscando tener eco fuera de la propia Falange, sobre todo en las fábricas y demás lugares de trabajo. Año 1.975, el "FSR" se desintegra y Narciso Perales se marcha del grupo, retomando unas viejas siglas, Falange Española Auténtica, para un nuevo proyecto. Año 1.976, los llamados "hedillistas", antiguos afiliados al "FSR", "FNAL" y "CONS", celebran una reunión en Madrid que señala la constitución pública de "FEA", creada de forma embrionaria por Narciso Perales, el año anterior cuando abandona el "FSR". No obstante no asume la jefatura Nacional en el primer congreso celebrado este año. Hasta el año 1.979, cuando se produjo la disolución de FALANGE ESPAÑOLA DE LAS J.O.N.S. (AUTÉNTICA), denominación con la que finalmente fue inscrita la "FEA" en el registro de partidos políticos, el 26 de febrero de 1.977, tras ardua batalla legal al pugnar varios grupos por las siglas históricas, éste grupo desplegó un proselitismo y activismo considerable y cargado de acciones espectaculares, como el reparto gratuito de leche en Madrid, con motivo de la subida de precios del producto, gran cantidad de movilizaciones protestando por problemáticas de la sociedad de esa época, o el encierro protagonizado en la Secretaría General del Movimiento, reivindicando la legalización, que finalmente se produjo. Las primeras elecciones generales dieron a la "Auténtica" cerca de cincuenta mil votos, habiendo presentado candidaturas en veintinueve provincias. Durante la campaña electoral surgen las primeras tensiones en la organización, que culminan con la dimisión de la Jefatura Nacional de Narciso Perales y un intento de abandono, reconsiderado finalmente, días antes del 20-N, celebrado en Alicante con asistencia de dos mil falangistas. A partir de esas fechas, ya nada será lo mismo en la "Auténtica", las discrepancias internas se multiplican e ideológicamente se pierde el rumbo. En asamblea de militantes celebrada el 20 de febrero de 1.978 se produce una escisión secundada por un veinte por ciento de la militancia, que da origen a "FALANGE ESPAÑOLA AUTÉNTICA" que no será inscrita oficialmente hasta el 17 de enero del año siguiente. El 4 de Diciembre de 1.978, en plena campaña del referéndum constitucional, un grupo de falangistas de "FE de las JONS (Auténtica)", ocupa la emisora de Radio Nacional de España en Madrid, resultando todos ellos detenidos, incluido Narciso Perales, el motivo haber difundido la citada emisora un comunicado de la "FEA" aprobando él Si a la Constitución, mientras se silenciaba que los primeros estaban por la abstención. El 23 de diciembre de 1.979 se producía tras una lenta agonía, la disolución fe "FE de las JONS (Auténtica). A principios de los 80, Narciso Perales protagoniza su última y definitiva aventura política, participa en la creación del MOVIMIENTO FALANGISTA DE ESPAÑA "MFE", heredero de la "Auténtica" y con el que puso fin a 50 años de apasionada lucha por la "revolución pendiente". En el terreno profesional, destacar que ha sido el médico que más veces ha representado a España en foros internacionales y ha sido reconocido de forma mundial como Profesor en Medicina del Trabajo. Dio su vida en mejorar la salud de los trabajadores, fueran de la ideología que fueran. Aun hoy la Ordenanza de Salud e Higiene en el Trabajo que creara él, sigue en vigor. Licenciado en Medicina y Cirugía, por la Universidad de Valladolid, curso de 1.936. Doctor en Medicina, con una Tesis Doctoral en la Universidad de Madrid, sobre "Medicina del Trabajo". Médico forense (excedente), de Asistencia Pública (excedente) y de la Beneficencia Municipal de Madrid, todo ello por oposición. Comisionado por el Ministerio de Trabajo para el estudio y propuesta de organización de un Instituto Nacional de Medicina del Trabajo, Madrid 1.943. La propuesta fue aprobada y el Instituto creado en 1.944. Miembro de la Comisión Internacional Permanente para la Medicina del Trabajo, 1.948. Presidente de la Comisión Organizadora del III Congreso Nacional de Medicina y Seguridad del Trabajo, Madrid 1.951. Secretario fundador de la Sociedad Española de Medicina del Trabajo, 1955. Comisionado para el estudio de la creación y reorganización de los Servicios Médicos de Empresa, obligatorios en empresas de más de quinientos trabajadores, Madrid 1.956. Creados en agosto de 1.956. Primer Director de la Organización de los Servicios Médicos de Empresa, 1.959. Comisionado para el estudio y reglamentación de los Servicios Médicos a las empresas que ocupen más de cien trabajadores, Decreto 10-VI-1.959, Orden Ministerial 21-XI-1.959. Vicepresidente de la Comisión Internacional Permanente y de la Asociación Internacional de Medicina del Trabajo, 1.963-1.966. Presidente permanente de la Sociedad Española de Medicina y Seguridad del Trabajo, Madrid 1.965. Profesor contratado en la Universidad de San Juan de Puerto Rico, curso de Medicina y Seguridad del Trabajo, 1.967. Miembro Honorario de varias sociedades de Medicina del Trabajo extranjeras. Cooperó en más de treinta congresos, jornadas o simposios médicos, como Presidente de ponencia, invitado especial o comunicante. Presentó o publicó mas de cincuenta trabajos en congresos de la especialidad. Fue médico particular de Manuel Hedilla y Dionisio Ridruejo, por citar algunas personalidades relevantes. Estuvo casado con Justina Rodríguez de Viguri, primera mujer que militó en las J.ON.S., fundadora del SEU y falangista, como su esposo, hasta la muerte.

NARCISO PERALES en Wikipedia.

Narciso Perales Herrero (La Línea de la Concepción, Cádiz, 3 de septiembre de 1914 - Madrid, 18 de junio de 1993) fue un médico español, profesor en Medicina del Trabajo de fama mundial, y un conocido falangista. Como profesional de la medicina, es el médico que más veces ha representado a España en foros internacionales. Sus libros y estudios obran en organismos internacionales como la Organización Mundial de la Salud y Naciones Unidas. Como falangista, Narciso Perales fue un vieja guardia conocido, que pasó de ser condecorado por orden de José Antonio Primo de Rivera a ser confinado y represaliado bajo la dictadura franquista por diferencias ideológicas. Perales intentó refundar una auténtica Falange y posteriormente optó por nuevas formas para diferenciarse del régimen. República y guerra civil Narciso Perales fue condecorado el 20 de octubre de 1935 con la más alta distinción por orden de José Antonio Primo de Rivera: “Se concede la Palma de plata a los camaradas Sancho Dávila, Martín Ruiz, Eduardo Rivas y Narciso Perales”. En plena guerra civil, Narciso Perales solicitó ser relevado de su cargo de delegado extraordinario en Granada, donde había protegido a los hermanos Rosales, también falangistas, acusados de asilar al poeta Federico García Lorca. Perales disentía de la mansedumbre de Raimundo Fernández Cuesta, que negaba la oportunidad de aplicar el programa original de la Falange. Fernández-Cuesta le trasladó a Málaga, para evitar cualquier conato de insubordinación a Francisco Franco. En junio de 1938, el doctor Perales se incorporó como voluntario al frente de Teruel. Abandono de Falange Española Con el franquismo, fue Gobernador Civil y Jefe Provincial del Movimiento de León durante varios años en la posguerra. Amigo personal de Serrano Suñer, el "cuñadísimo", tuvo desavenencias ideológicas con el régimen que se manifestaron en el I Congreso Nacional de Falange el 29 de octubre de 1953, “en el que Fernández Cuesta, sin decirlo, abandonó la utopía nacionalsindicalista” [sin referencias]. En 1963, Perales formó el clandestino Frente Nacional de Trabajadores, FNT; y a la vez que el FNT se creó una rama estudiantil, el Frente de Estudiantes Sindicalistas, FES. En los años 60 intentó dinamitar el Peñón de Gibraltar. Actividad en el FSR/FNAL En 1966, el doctor Perales abandonó esas organizaciones, se radicalizó y fundó el Frente Sindicalista Revolucionario, FSR, que tomó como bandera la roja y negra y como símbolo una espiral negra, que representa la renovación que el grupo aspiraba a realizar, desde dentro y hacia fuera. El FSR quedó constituido por medio de una asamblea semiclandestina celebrada en Madrid y que supuso el retorno de Manuel Hedilla, tras veintinueve años de retirada, a la actividad política. Hedilla fue elegido presidente y Narciso Perales vicepresidente. Ambos eran falangistas y católicos devotos. La organización fue declarada ilegal y continuó su actuación desde la clandestinidad, luchando por desarrollar contactos con elementos opositores de la izquierda trabajadora: en esa labor destacó Ceferino Maestu. Apoyó una serie de huelgas ilegales e incluso discutió estrategias para un golpe de estado. En 1968, cuando Hedilla se escindió y creó el Frente Nacional de Alianza Libre (FNAL), evitando la palabra revolucionario, en el que entró Blas Piñar. El FNAL realizó una labor interior, buscando reagrupar a los falangistas dispersos y sirviendo de cobertura legal al FSR, más radical, que militó hacia el exterior en fábricas y centros de trabajo. Muchos de los militantes del FSR se decantaron hacia el sindicalismo autogestionario y estudiaron el ejemplo de Tito en Yugoslavia. Cuando en 1970 murió Manuel Hedilla, jefe nacional, Narciso Perales no asumió la jefatura del FSR/FNAL, sino que cedió el cargo a Patricio González de Canales. Los elementos más derechistas del FNAL dejaron el grupo para ingresar en Fuerza Nueva. El FSR, reforzado por antiguos militantes del FNAL, inició la década de los años 1970 variando el objetivo, lanzando un nuevo intento de rescatar el nacional-sindicalismo. En 1975, Narciso Perales se marchó del grupo para ingresar en Falange Española auténtica. Narciso Perales murió en Madrid, el 18 de junio de 1993.

NARCISO PERALES, EL FALANGISTA REBELDE.

Con este título la editorial Nueva República, desconocía su existencia, ha sacado a la luz un nuevo libro, compilación de escritos, artículos y entrevistas de Narciso Perales Herrero, en mi opinión, y en la de muchos, III Jefe Nacional de Falange Española de las JONS. Por encima de ello un hombre honrado, leal, amigo de sus amigos, y falangista auténtico donde los haya. Escribir para mí del Doctor Perales es tarea fácil. Amigo de mi padre, médico de la familia, y después, camarada y Jefe. Yo fui siempre “Miguelito” para él, el niño pequeño de Manolo Hedilla, enfermizo y gordinflón. En casa fue siempre el Doctor Perales, que a cualquier hora del día o de la noche venía a visitar a los enfermos, a charlar un rato con mi padre y a plantearle cualquier nueva conspiración contra el régimen de Franco. Durante toda la enfermedad de Manuel Hedilla, que falleció de cáncer de pulmón el 4 de febrero de 1970, no hubo un solo día, repito un solo día, que el Dr. Perales no estuviese a primera hora de la mañana y a última hora de la noche, en la habitación 202 del hoy Hospital Gregorio Marañón de Madrid, entonces Ciudad Sanitaria Francisco Franco. ¡¡Han pasado tantos años!! Leer lo que pensaba, decía y defendía el Dr. Perales, de por si merece la pena. Eso es lo interesante del libro y con lo que hay que quedarse. Fue un falangista de verdad, comprometido con la causa desde casi la fundación de Falange y perfecto conocedor del pensamiento Joseantoniano. Falange SI Movimiento NO, fue su eslogan durante toda su vida. Allí por donde iba siempre manifestaba una triple verdad: La Falange no era lo mismo que el Movimiento Nacional. El Franquismo ha prostituido y manipulado el pensamiento de José Antonio. La Revolución aun es posible. Son especialmente interesantes, dentro de la recopilación recogida en el libro, la conferencia que bajo el titulo Falange hoy pronunció en Barcelona el 9 de marzo de 1.968, y la entrevista que le hizo el periodista José Carlos Clemente para el libro Conversaciones con las corrientes políticas de España, se puede leer en esta última la siguiente frase: Identificar a la Falange con el Movimiento a estas alturas, no puede ser más que una maniobra interesada. Los que, históricamente o no, fueron falangistas y son del Movimiento, son del Movimiento pero no son falangistas…. Su faceta de médico, especialista en medicina del trabajo, no es especialmente conocida en el mundillo “azul”. A él se debe entre otras cosas el reconocimiento de la silicosis, mal de los mineros, como enfermedad profesional, siendo esto es solo un ejemplo de lo mucho que trabajó y consiguió por esa parte tan comprometida de la medicina, en donde era considerado un experto de primer orden y una autoridad internacional. No me resisto a comentar, brevemente, algunas otras cosas, a Dios gracias insignificantes en el contexto de la obra, que aparecen en el libro. Me refiero a algunas manifestaciones que el recopilador, José Luís Martínez Morant, hace en la introducción sin ningún tipo de pudor. Primera cuando compara a José Antonio, Hedilla, Patricio González de Canales, y al Dr. Perales con Diego Márquez y Martínez Eguilaz. Menudo atrevimiento. Pensaba que había visto, oído y leído casi todo. En segundo lugar osa Martínez Morant a escribir, echándole valor y falsedad al asunto, que el Sr. Martínez Eguilaz fue consejero particular de Manuel Hedilla. Me entero ahora mismo de la Consejería. No obstante por si acaso he preguntado a mi madre, la cual me dice que ni siquiera sabe quién es. No se pierde nada. También he consultado por teléfono con uno de sus verdaderos consejeros, además de amigo, que aun vive. Bueno pues lo conoce, lo desmiente, y naturalmente me reservo la opinión que tiene del susodicho. Por último, esto es de importancia menor, escribe también Martínez Morant, acerca de la presencia del FSR (Frente Sindicalista Revolucionario) y del propio Dr. Perales en la fundación de Falange Española de las JONS (autentica) en el año 1.976. Aclaro y con esto termino. Ni Martínez Morant ni su informador al respecto al que cita en el libro, Pedro Cantero, mal informado entre otras cosas porque se incorporó a la organización bastante después, estuvieron en esa fundación. Estuvimos muy pocos. No éramos más de 60 camaradas. Se formó una Junta Nacional en donde se eligió Jefe a Pedro Conde y Secretario a José María Gussoni. El local en donde celebramos la reunión fue la sede del antiguo sindicato vertical del taxi, conseguido por Carlos Cantalapiedra, entonces funcionario sindical. Narciso Perales (ni el FSR) tampoco estuvo en esa reunión o acto fundacional de 1.976. Ojala hubiese estado, pero no fue así. No obstante lo anterior, no tardó mucho en incorporarse con nosotros a aquella extraordinaria aventura. Su presencia llenó de dignidad y sabiduría al proyecto. Miguel Hedilla Rojas.

"JOSÉ ANTONIO HOY". Narciso Perales. Barcelona-1968.

Soy falangista y me veis sin la camisa azul. Lo soy, desde mi ya remota juventud. Y lo he seguido siendo en todos y cada uno de los días transcurridos desde entonces. Lo digo con cierto orgullo, porque no ha sido cosa fácil entre las balas de plomo y las balas de plata; entre la persecución y el soborno. Pero vivimos en un mundo de apariencias y es fundamental distinguirlas de las realidades. O mejor dicho, descubrir, desvelar, las realidades que están detrás de las apariencias. Las formas no constituyen las sustancias. Y lo que importa siempre es la sustancia. Fijaos bien, porque lo que podemos y tenemos que salvar es la sustancia, no la forma. La forma está perdida. La sabiduría popular viene repitiendo desde hace siglos, que el hábito no hace al monje y esto es verdad. Pero la infinita necedad humano no aprende. Sigue creyendo -ciega y sorda a la experiencia infatigable- que dentro de cada hábito hay siempre un monje. Por esta causa, es posible falsificar monjes, cuando hacen falta monjes como recurso coreográfico; mucho más, si están disponibles para el caso y pueden actuar de monitores, algunos que lo fueron de verdad. Y ved por donde, al aludir a estos últimos, hemos de tocar otra cuestión previa. El que fue falangista una vez un tiempo -históricamente o no-, no lo es de por vida necesariamente. Ayer lo fue, hoy no lo es. Que lo advierta él mismo o que no lo advierta, depende de su propia formación; o lo que es más importante, de la motivación de su conducta. Que lo adviertan los demás, depende de la observación y de la preparación de los demás, porque basta con observar sus obras. En esto también es válida la máxima evangélica: "Por sus obras los conoceréis". Dicho de otro modo, ser falangista no es ser negro. Y lo digo con todos mis respetos para los negros. Un negro nace negro, vive negro y muere negro. Un falangista deja de serlo -y esto puede ocurrirle en cualquier momento de su vida- cuando deja de serlo, es decir -y lo digo con palabras de José Antonio-, cuando ya no "está dispuesto a morir por la España que la Falange entiende y quiere, pero no por ninguna otra cosa”. Hay otros puntos que aclarar. En realidad, no hay otros, sino muchos puntos que aclarar. Toda una historia. Pero esto es muy importante para los viejos. Juzgo según mi experiencia. Un procedimiento éste de la auto-observación, válido en las Ciencias Psicológicas, con limitaciones. Tengo 53 años. Al comenzar la Guerra Civil, 21. El hombre identifica su vida con el recuerdo de ella. Por eso le parece siempre corta. Ahora bien, los sucesos importantes se fijan mejor en la memoria, con tal nitidez que parecen siempre muy cercanos. Hay que hacer un esfuerzo para situarse en el lugar de los jóvenes de ahora. Hagamos una prueba. Cuando la Guerra Civil comenzaba, hacía exactamente 18 años del final de la Guerra Europea y 22 de su comienzo. Para mí, que la había conocido a través de un libro de estampas de mi abuelo, asesinado más tarde por los rojos, viejo y ciego, precisamente por ser mi abuelo, me parecía situada en la más remota prehistoria. ¿Qué les parecerá ahora a los jóvenes lo que ocurrió hace 35, 32 o 28 años? ¿Tendrá para ellos sólo un interés anecdótico? Y sin embargo, ellos viven según sus consecuencias. Por otra parte, no se diga que la Falange es vieja. Si la Falange tiene 35 años desde su fundación y 32 desde su maduración conceptual en José Antonio, ¿no tiene el Comunismo más de 60 años con Lenin, no tiene el Marxismo 120 años y el Capitalismo casi dos siglos? La historia no se interrumpe nunca mucho tiempo. Y sólo en el pasado, que condiciona el presente y enfoca el porvenir, puede encontrar la humanidad la inspiración, las fuerzas necesarias y las ilusiones precisas para luchar. Una doctrina política, bien cimentada, no envejece nunca si no tuvo la pretensión de contener desde el principio, siempre a mano, siempre dispuestas, las soluciones para los problemas que plantea el desarrollo de la Historia. Bien lo sabía José Antonio que se negó a redactar un programa, en el sentido que esta palabra expresa como proyecto alrededor del que se constituye un partido político y se contentó con los 27 puntos iniciales -puntos de partida insistía él- que fue corrigiendo en los años de 1934, 35 y 36 hasta su muerte; corrigiendo, entiéndase bien, dentro de la lógica de los principios, que siguen siendo válidos. Ahora bien, vosotros mis camaradas, sabéis lo que es ser Falangista. ¿Pero lo saben los demás? ¿No habrá ocurrido que al rotular con nuestro nombre tantas cosas extrañas, durante tantos años, hayamos venido a ser en el concepto público, cosa distinta, radicalmente distinta, de lo que somos? Y lo que es más importante, ¿se sabe ahora, o mejor sabe el común de las gentes, lo que la Falange pudo y puede hacer para la solución de los problemas españoles y aun mundiales? Si analizamos fríamente los hechos; si somos capaces de dominar nuestra indignación, nuestra rabia, que sí que lo somos (porque hemos ejercitado largamente la paciencia, bien que obligados) para comprobar objetivamente las consecuencias de ello; si nos situamos a extramuros de nuestra propia información, en un lugar cualquiera de nuestra sociedad, nos encontraremos con que hemos resultado ser, según las apariencias, defensores del Capitalismo, cuando tratábamos de desmontar el Capitalismo; gestores de negocios, protectores y guardia pretoriana de los banqueros, cuando en 15 días pretendíamos nacionalizar la Banca; defensores de los terratenientes, a los que se devolvieron sus tierras expropiadas y ahora (bien sé que con eficacia irregular) se les ayuda a explotarlas, cuando lo desean, con el dinero del Común, cuando propugnábamos una reforma agraria revolucionaria; patrocinadores benévolos de las grandes Compañía Eléctricas, Telefónicas y Constructoras, subastadores y arrendadores de autopistas, carreteras y túneles, cómplices por omisión al menos, de los especuladores de solares; cuando habíamos inscrito en nuestros propios puntos iniciales el propósito de nacionalizar los Servicios Públicos; autores o introductores de los diversos procedimientos en uso en los que se maneja el dinero de la Colectividad para salvar o aumentar las ganancias de los capitalistas, cuando fuimos severos censores de la simple socialización de las pérdidas; fuerza partícipe de una alianza, conglomerado o lo que sea, cuando José Antonio denunció indignado a los que nos creyeron "vanguardia, fuerza de choque o inestimable auxiliar de cualquier movimiento reaccionario". Cuando -con palabras de José Antonio de nuevo era ofensivo para la Falange, incluso la simple proposición de tomar parte "como comparsas en un movimiento que no fuera a conducir a la implantación del Estado Nacional Sindicalista, sino a la restauración de una mediocridad burguesa conservadora, orlada para mayor escarnio -decía- con el acompañamiento coreográfico de nuestras Camisas Azules". José Antonio, el mejor español desde hace siglos, el hombre que superando los prejuicios de familia, clase y profesión, fue capaz en solamente tres años, de revelar con su palabra y con su ejemplo un nuevo sentido de la vida y una doctrina nueva de validez universal, en medio de las apremiantes solicitaciones de la acción política en la calle o en la cárcel, cayó joven, a los 33 años, hace ya casi tantos como tenía, muerto por los fusiles de uno de los dos bandos enemigos; pero no cayó, como se nos ha querido hacer creer, por esta España, sino por otra, por "una España exacta, ligera, emprendedora, limpia de chafarrinones zarzueleros y de mucha roña consuetudinaria". "No de una España para ensalzada en gruesas efusiones oratorias, sino para entendida y sentida como ejecutora de una gran destino, de un destino envidiable en lo universal", que él como veremos en seguida, señalada para nuestro tiempo en la síntesis de los valores que deben ser conservados y salvados de la vieja civilización occidental y de los valores nuevos hasta entonces, y podemos decir que hasta ahora negados, pero aportados, en la nueva civilización nacida en el Oriente de Europa. Miles y miles de camaradas fueron cayendo por todos los rincones de la complicada geografía española, por esa misma España de José Antonio que había de devolverles la alegría y el orgullo de ser españoles, de tener por fin una Patria que no fuera -José Antonio lo expresaba así- vana invocación de cosas hinchadas, sino expresión de un gran contenido espiritual y humano, sin el cual toda invocación a la Patria, es patrioterismo, música de charanga, con la que unos cuantos privilegiados tratan en vano de distraer al pueblo para que no se acuerde de sus apuros y de su miseria. Y su doctrina, la Doctrina de José Antonio invocada, pero no servida, habrá sido utilizada sólo para mantener algunos años la esperanza popular, para lograr esta paz- que va a resultar tregua que no paz- y este orden que si es visible en la calle, es en las demás esferas de la vida pública confusión, desorden. ¿Será posible que todo haya sido en vano? ¿Hemos de volver al punto de partida? ¿Se ha de perder la sangre derramada y la solución prometida? Por lo pronto estamos asistiendo a la revisión teórica de lo que ni siquiera se intentó poner en práctica. Se trata evidentemente de lograr que la estructura realmente creada y utilizada en defensa del Orden socio-económico capitalista, pueda persistir, reparándose, modificándose o cambiándose -que en esto no hay completo acuerdo- solamente la fachada. Y es curioso comprobar cómo colaboran desde distintos ángulos y con distintas fórmulas los periódicos de la oposición consentida, tolerada, los supuestos demócratas, los defensores de los derechos del hombre -¡vaya usted a saber de qué hombres!- los progresistas no comunistas y los integristas y reaccionarios de todos los matices, de la izquierda y de la derecha, incluyendo por supuesto algunos que para escarnio nuestro, se llaman falangistas todavía. ¿Cómo es posible esto? Hay una forma de combatir una Doctrina, mucho más eficaz que el silencio y la prohibición: su falseamiento. Hay una sola forma de disolver a una fuerza política gigantesca: la sustitución de sus directrices conservando las formas. Suele tener éxito, porque la fuerza política no se basa sólo en la razón, sino también en las fuerzas irracionales más fáciles de engañar que no obstante son las que mueven decisivamente al hombre hasta la muerte: en el deseo de la justicia que Dios puso en el alma humana, en los sentimientos más nobles y sobre todo en la ilusión. Y la ilusión política es como el amor exigente en su expresión, sutil y frágil en su esencia. Es difícil recuperar el amor cuando se pierde. Todos sabéis la historia La Falange Española de las J.O.N.S. tuvo una vida legal efímera. En sus tres años escasos de vida antes del 18 de julio, en pleno régimen liberal, gobernando primero las derechas y luego las izquierdas, no tuvo sus centros abiertos n ¡ siquiera un año. Finalmente, el Gobierno del Frente Popular encarceló a todos sus Directivos conocidos a su alcance, disolviendo la organización, pese a la sentencia del Tribunal Supremo de la República que había decretado su legalidad. Con el Alzamiento, la Falange reapareció públicamente con las armas en la mano y sus consignas se extendieron abiertamente por toda la zona nacional, jamás ha habido una fuerza política, solitaria, de tanta popularidad como la Falange. Pero en abril de 1937, desapareció de nuevo para ser integrada, sin haber sido consultada, en una nueva Organización política que adoptó una extraña mezcla de nombres, himnos, emblemas y uniformes: La Falange Española Tradicionalista y de las J.O.N.S Esta Organización, tuvo -supuestamente, oficialmente- como norma programática, suprimido el más esencial, 26 de los 27 Puntos Iniciales o puntos de partida de José Antonio; pero fue sucedida, en fecha no determinada por el Movimiento que a su vez sustituyó su norma programática proclamada, pero no cumplida, por los principios del Movimiento hoy en vigor. Racionalmente, no puede caber duda en la distinción, clara, clarísima distinción entre Falange y el Movimiento Se puede preguntar ahora ¿por qué fue aceptada la unificación? Habría que volver a aquel tiempo. Muchos creíamos que no teníamos derecho a poner en peligro grave la suerte de la Guerra ni la vida y libertad de nuestros camaradas, desatada la barbarie, por defender o imponer nuestras convicciones que cabría hacer triunfar más adelante. Probamos nuestro patriotismo y probamos nuestra ingenuidad. Aquella de que hablara José Antonio al decir en su testamento “Dios haga que su ardorosa ingenuidad no sea nunca aprovechada en otro servicio que en el de la Gran España que sueña la Falange". Cada uno de nosotros podría explicar una experiencia amarga. Hedilla, el último Jefe Nacional fue a la cárcel y no fue solo. Otros nos dedicamos a un forcejeo sordo y estéril, sin experiencia, dada nuestra juventud y sin instrumentos, dada nuestras posiciones. Personalmente en 1938, volví al frente y sólo en 1941, planteado otra vez el forcejeo sobre bases más sólidas en apariencia, volvimos a él, para abandonarlo definitivamente por inútil un año más tarde en 1942. No fue esta decisión inofensiva para mí, me costó más de un año de confinamiento. Se ha dicho ahora, y se ha dicho por los más interesados en que esto fuera así, que la Falange tuvo su razón de ser en una época histórica y que esa época histórica pasó. Si un movimiento político no es sólo la creación de un hombre, sino también el fruto de unas circunstancias, la Falange tiene más razón para existir hoy que ayer. No la tiene sin embargo, para los que nos creyeron fuerza de choque anticomunista y ahora, convencidos de la universalización de los problemas, atribuyen a los -marines. Norteamericanos el papel que entonces nos asignaban. Pero si las razones históricas lo exigen y el pensamiento de José Antonio está ahí, aquí está la Falange como actitud, como tendencia irreprimible, más viva en su esencia que ayer, más prometedora que nunca. Yo no voy a negar las realizaciones del sistema. La política de los Seguros Sociales, aunque enclenque y desarrollada 70 años después de Bismark, el fomento de la Vivienda, el Instituto de Colonización, el Instituto Nacional de Industria, sobre todo en la concepción de Suances, puesto que después se ha ido convirtiendo en centro de rehabilitación de la iniciativa privada en quiebra, y no sabemos en qué terminará, ni el programa de las grandes obras públicas ni tantas realizaciones que aunque sumamente discutibles en su envergadura y desarrollo han sido evidentemente progresivas en relación con lo anterior; ni voy a negar que la paz y el orden público, la introducción de la técnica moderna y la aportación de capitales en divisas procedentes -¡qué pena!- del ahorro de más de medio millón de emigrantes, de los ingresos turísticos y de las inversiones extranjeras, han restado una parte de su dramatismo al problema social; pero las diferencias entre los privilegiados y los trabajadores se han magnificado y si hoy hay algunos que viven como los americanos ricos y muchos como los europeos medios, hay muchos más que viven todavía como los africanos pobres. Y los viejos problemas, que secularmente pesan sobre el país, están ahí presentes, dispuestos a resucitar, ya no a una fuerza del futuro, que como la nuestra se anticipó 50 años en sus formulaciones, sino a los propios fantasmas del pasado muerto. ¡Es la venganza de la Historia! A veces cabe leer en los periódicos del Movimiento noticias de interés, así en uno de ellos, hemos leído hace muy poco que la Renta Nacional está distribuida de tal modo que la participación de los trabajadores en 1965 y aún siendo la inmensa mayoría del país, no alcanzó más que al 52,7 %, habiendo descendido en 1,9 % en relación con 1964. En 1960 los cinco primeros Bancos españoles obtuvieron ganancias del 58 %, mientras que los cinco primeros Bancos europeos, que no son por cierto círculos arcangélicos, se contentaron con un 18 %. Desde 1935 a 1960, teniendo en cuenta el poder adquisitivo de la peseta, los empleados de banca, no obtuvieron ninguna mejora, mientras que los accionistas lograron el 243 % y los Consejos de Administración el 444 %. El 2 % de los propietarios de tierras, siempre según el mismo periódico órgano de los Sindicatos actuales, percibe el 50 % de toda la renta agraria. Recordemos ahora a José Antonio en uno de sus textos: “Nuestra modesta economía está recargada con el sostenimiento de una masa parasitaria insoportable: banqueros que se enriquecen prestando a interés caro el dinero de los demás; propietarios de grandes fincas que sin amor ni esfuerzo, cobran rentas enormes por alquilarlas; consejeros de grandes Compañías, diez veces mejor retribuidas -50, 60, 100 veces diríamos ahora- que quienes con su esfuerzo las sacan adelante; portadores de acciones liberadas a quieres las más de las veces se retribuye a perpetuidad por servicios de intriga; usureros, agiotistas y correveidileso." ¡Qué diría ahora! En tiempos de Luis Felipe en Francia, con el Ministro Duchatel, se inauguró la política de la socialización de las pérdidas, ampliamente adoptada por los gobiernos capitalistas de todas las naciones, al decir cínicamente en el Congreso "El Estado debe reservarse todos los riesgos de ruina para preservar de ellas a las Compañías. José Antonio criticó duramente esa política con las siguientes palabras: "Y así hemos visto como las Instituciones más fuertes se han acogido a la benevolencia del Estado o para impetrar protecciones arancelarias o para obtener auxilios en metálico... el capitalismo tan desdeñoso, tan refractario a una posible socialización de sus ganancias, en cuanto vienen las cosas mal, es el primero en solicitar la socialización de las pérdidas." Debe advertirse que todavía los franceses maestros de los españoles -y sino ahí tenéis a Servan Shkreiber que ha venido a Barcelona y a Madrid a explicarnos ahora lo que tenemos que hacer- no habían inventado la acción concertada ni los planes de desarrollo indicativos, gracias a los cuales se socializa la aportación de capitales; lo cual, con la de las pérdidas, completa el ciclo de la socialización en beneficio de la oligarquía económica, puesto que sólo quedan inalienables las ganancias de los capitalistas. José Antonio quería desmontar el capitalismo afirmando de este objetivo: "Esta no es sólo una tarea económica, es una alta tarea moral". Pero se nos puede decir; pero eso también quiere hacerlo el comunismo. No hemos tenido ningún inconveniente en admitirlo así; pero añadiendo en seguida que si podemos coincidir en este propósito, no coincidimos en ninguna manera en lo demás. El comunismo se quedó en un colectivismo esclavista, en una dictadura permanente, es un régimen ya reaccionario, máximo monumento al panteísmo del Estado, al totalitarismo en su peor sentido. Y al negar el germen de un mundo mejor que llevaba en su entraña, resultó ser por una parte heredero merecido del capitalismo, viniendo a empalmar por otra con el comunismo de los hijos del sol peruanos o con el estado faraónico del antiguo Egipto. José Antonio, no obstante, vio claro lo que podía haber sido y lo que debía ser, oídlo: "Pero en las invasiones de los bárbaros se han salvado siempre las larvas de aquellos valores permanentes que ya se contenían en la edad clásica anterior. Los bárbaros hundieron el mundo romano, pero he aquí que con su sangre nueva fecundaron otra vez las ideas del mundo clásico. Así más tarde la estructura de la Edad Media y del Renacimiento se asentó sobre líneas espirituales que ya fueron iniciadas en el mundo antiguo. Pues bien en la Revolución rusa, en la Invasión de los bárbaros a que estamos asistiendo, van ya ocultos y hasta ahora negados los gérmenes de un orden futuro y mejor. Tenemos que salvar esos gérmenes y queremos salvarlos...” He aquí la tarea. Realizar esta síntesis difícil que encuentra enemigos en los dos bandos. Enemigos encarnizados; sin piedad. Hubiera sido un milagro ganar al primer empuje, siendo, como éramos fuerzas de un solo Jefe, de un solo doctrinario, que había de faltarnos además en la hora precisa. Pero la empresa vale la pena. Hay que insistir; volver a la carga. No darnos por vencidos. ¡Queremos la victoria!, ¡toda la victoria para nuestra bandera! Por eso somos revolucionarios. No creemos en la evolución. La evolución es teóricamente otro camino; en la práctica se inicia siempre vigorosamente, languidece luego y combatida más tarde, se extingue pronto. Haría falta una raza especial de evolucionistas, suaves y tenaces, con el coraje de los revolucionarios, la habilidad de los politicastros más hábiles, la paciencia de Job y la perseverancia de la santidad. Pero esta raza no se da en ninguna parte. En la revolución se cambian las estructuras bruscamente. Son necesarias energía y clarividencia, porque de esta energía y de esta clarividencia, depende que una operación como ésta, delicada y difícil, no produzca grandes perturbaciones en las necesidades inmediatas de la vida social. Hace falta la minoría inasequible al desaliento de José Antonio, la organización de revolucionarios dispuestos a sacrificarlo todo, incluso la vida, por el ideal; pero también, perfectamente sincronizados y preparados para realizar los cambios con realismo absoluto y con pulso firme. Se trata, en la hora precisa de poner en tensión todos los resortes de la personalidad para rendir al máximo y sin vacilaciones. Lo cual biológicamente es sólo posible durante poco tiempo; el tiempo de los grandes cambios. Luego la rectificación y el perfeccionamiento de las estructuras creadas, requiere menor esfuerzo y puede lograrse con el concurso de muchos y por supuesto, de los técnicos de todas las escuelas. Finalmente rotos ya los moldes opresivos, creadas las nuevas vías para el desarrollo de las fuerzas sociales, viene la etapa de la educación del pueblo, la reconstrucción del hombre, la puesta a punto para la libertad; porque como decía José Antonio, sólo los reaccionarios pueden preconizar una dictadura como instrumento permanente de gobierno. ¿Qué debería hacerse para lograr la Revolución pendiente? Exponer nuestras Ideas con la debida extensión quizá nos llevara más tiempo del que disponemos y además todos las conocéis, pero resumo. Ante todo, sería necesario un cambio radical en las estructuras económicas y esto no porque lo material sea lo importante sino porque la Justicia sí lo es y reclama a voces una nueva Ordenación de la Sociedad Española. Basándonos por tanto en las ideas de José Antonio consideramos esencial: 1. º Reforma del concepto de la propiedad para extenderla en función de su utilidad social a todos los españoles. Esto supondría la limitación de la propiedad individual a los bienes de uso y consumo y a los instrumentos personales de trabajo, con su reafirmación y defensa y la creación de nuevas formas de propiedad familiar, sindical y comunal. Sólo el trabajo debe ser titular de la propiedad. El Capital es un instrumento del trabajo y debe ser de la comunidad. Los pequeños capitales individuales, fruto del ahorro, podrían ser prestados a la Comunidad y recibirían a cambio su salario, pero no darían derecho a la propiedad de los instrumentos de trabajo ajeno. Por otra parte, la herencia sería gravada en forma tal que se extinguiera en la segunda generación. 2° Reforma agraria con la delimitación del área cultivable, devolviendo al pasto y a los montes las tierras casi estériles que todavía se cultivan, perpetuando el hambre de muchos de nuestros campesinos. Incremento de las obras hidráulicas. Ordenación racional de los cultivos. Instalación revolucionaria de los campesinos sobre las tierras, delimitadas en unidades de propiedad familiar o sindical, según la naturaleza de las tierras. Reconstrucción del patrimonio comunal de los ayuntamientos con las tierras dedicadas a pastos y bosques. 3° Nacionalización de la Banca, de los Servicios Públicos y de las Industrias básicas mediante la creación de empresas mixtas del Estado y de los trabajadores por medio de los Sindicatos. 4º Colectivización de las Empresas encuadramiento de las mismas en los Sindicatos o ramas de la producción. 5º Ordenación de la Economía mediante la Planificación permanente por el poder económico delegado por el Estado en los Sindicatos. -El estado sólo debe reservarse el arbitraje y esto, al principio solamente. Clave de la transformación social española era y son los Sindicatos. Para la Falange, los Sindicatos eran radicalmente distintos a los primitivos. Por una parte, un sistema de organización económica. Por otra, instrumento para la colectivización de las Empresas. José Antonio concebía a España en lo económico, como un gigantesco Sindicato en el que los productores estarían encuadrados por empresas y éstas por ramas de la producción. Estos eran los famosos y discutidos Sindicatos Verticales. Otra cosa, por supuesto, de aquellos que definía el Fuero de Trabajo en su redacción original, hoy modificada, que son en realidad Sindicato Mixtos Obrero-Patronales. El concepto de Vertical lo tomó José Antonio de Hugo Stinnes, teórico alemán del verticalismo, del solidarismo industrial, autor del nombre de Sindicato Vertical. Este preconizaba y poseyó un sistema de organización económica flexible y racionalizado en el que las Empresas se agrupaban por ramas de la producción desde las dedicadas a la extracción de las materias primas hasta las comerciales de productos manufacturados. El sistema permite una planificación constante, aumenta increíblemente la productividad y suprime los intermediarios. Ha sido seguido en la organización cada día más numerosa de los "holding" y "superholdingv capitalistas y se ha comenzado a adoptar en los países comunistas. Pero, por otra parte, el Sindicato es el instrumento -son palabras suyas mediante el cual "la plusvalía, que en el régimen capitalista va a parar a manos de los que contratan el trabajo y de los financieros y en el comunista al Estado, vaya a parar a los propios trabajadores". Es decir, es el medio por el cual los trabajadores pueden ser, los propietarios de sus Empresas, entendiendo como trabajadores a todos los que trabajan en ellas, y constituyendo la Empresa así colectivizada la célula elemental del gran Sindicato Vertical. Cosa muy diferente de los Sindicatos mixto obrero-patronales de los cuales se podría decir lo que José Antonio dijera del Corporativismo, especie más perfeccionada, que conservando las relaciones de trabajo capitalista, constituyen un género de Jurados Mixtos o Comités Paritarios. No quiero terminar sin referirme a dos cuestiones candentes. La primera de ellas, es la supuesta crisis de las ideologías, cantadas jubilosamente por los que querrían inaugurar el reinado de los tecnócratas y cancelar de paso todas las aspiraciones humanas a un mundo mejor. La segunda, es el matrimonio monogámico aparentemente indisoluble, entre disolución espiritual y revolución social de una parte y entre reacción político-social y defensa de los valores del espíritu de otras. No creo en el crepúsculo de las ideologías. En los últimos cincuenta años hay una evolución rápida, un progreso técnico, en aceleración creciente que ha creado nuevas condiciones de vida. Los perfeccionados medios de comunicación y de transporte, las fibras sintéticas, los plásticos, los modernos procedimientos para la construcción, la mecanización de los procesos industriales, los nuevos productos químicos, la electrónica, la automatización... pero, por otra parte, la evolución social y moral están increíblemente retrasadas. Las antiguas instituciones milenarias no han cambiado, simplemente se han deteriorado, persistiendo sólo en sus apariencias exteriores inmutables. Derrotada Alemania y hundido estrepitosamente el Imperio Británico, roto el equilibrio entre las naciones; las que se formaron en el curso de la Historia perdieron su soberanía, hoy en manos de los gigantes, que se disputan la hegemonía mundial, chocando constantemente en la periferia de sus órbitas en pequeñas guerras hipócritas y crueles que amenazan con acabar, en algún momento, con el precario equilibrio del terror, del que es fruto la paz de que dispone el mundo. Las ciudades han crecido anárquicamente y monstruosamente, invadiendo los antiguos espacios disponibles para el esparcimiento de los niños. Por otra parte, el aumento del tráfico hace indeseables los traslados urbanos, ilusorios los juegos infantiles e incómoda la vida en la ciudad. Las familias en cuyo seno convivían tres y a veces cuatro generaciones, se han quebrantado gravemente. Los viejos y los niños, perdido ya su tradicional y aleccionador contacto, escuela de experiencia y cariño, se consideran cargas insoportables que se llevan a regañadientes. Y muchos viejos que no tienen el atractivo de la herencia, viven solos en sus hogares sórdidos y mueren abandonados. La autoridad paterna y marital está en crisis; mientras las exigencias sociales, educativas y formativas, y aun los incentivos para el placer, son mayores que nunca para la juventud (...) Consecuencia de esta situación son las toxicomanías, el aumento de los suicidios, la plaga de la delincuencia juvenil y las neurosis sociales, que incluso en nuestro medio, hasta hace poco resistente, pueden comprobarse en mayor número cada día. El hombre se siente solo y desgraciado ante la distancia que media entre sus necesidades, en parte artificialmente creadas por la publicidad comercial, y sus recursos, siempre insuficientes. Cree que le tocó vivir una época mágica en la que todo es posible para hoy o para mañana: el trasplante de órganos y aun del cerebro, la invasión de la Tierra por los marcianos, o la emigración masiva a otros planetas, la resurrección de un cadáver congelado a muchos grados bajo cero durante años o la creación artificial de la vida; pero comprueba cotidianamente que sus problemas son los de siempre, y que la voluntad propia apenas vale para resolverlos; desea seguridad y halla inseguridad, justicia y encuentra una injusticia, amor y tropieza con el egoísmo ajeno; fe, firmeza, tranquilidad, libertad y sólo ve a su alrededor escepticismo, inquietud, flojedad y opresión. Por otra parte, conmovidas sus creencias, perdió toda perspectiva fuera de sus horizontes inmediatos. Una situación así, ¿pueden resolverla los tecnócratas? ¿Qué fórmula técnica podrá ser útil para que el hombre se encuentre a sí mismo y redescubra a Dios, Señor del Universo? No; no creo en el crepúsculo de las ideologías o, mejor aún, no creo en el crepúsculo vespertino de las ideologías, sino en el matutino, en una nueva aurora que anuncia el florecimiento de ellas. Hay demasiados ejemplos en el mundo actual para comprenderlo y para esperarlo. Lo que ocurre es que las dictaduras capitalistas o comunistas, siempre "democráticas", hipócritas, suaves o brutales, según los casos, puesto que poseen todos los resortes del estado moderno, obligarán a los idealistas a mayores esfuerzos y los expondrán a mayores riesgos, incluyendo el del extravío. Ved sino los actuales movimientos estudiantiles en todo el mundo, en los que late la búsqueda de nuevos ideales y el repudio de todos los vigentes. Pero en la búsqueda de ellos, la humanidad tropieza con obstáculos formidables, no es el menor el que constituyen los pares disolución espiritual y revolución social de una parte y conservadurismo político social y defensa de los proclamados valores del espíritu de otra. Los dos bandos existen en el presente con muchos y muy diversos nombres. Ambos se basan en una actitud irracional, impermeable a todas las explicaciones, que obedece a la ley del todo o nada. No busquéis la razón, que no la hay en el tuétano de esta actitud; la hay, o mejor las hay, en los reclutadores de ambos bandos y en los aprovechadores de todas las circunstancias; pero en sus orígenes, no. ¿No sería más lógico el apoyo en los inmutables, eternos valores del espíritu, para barrer un orden corrompido, que hiede aunque resulte confortable para algunos y establecer en su lugar un poder nuevo, exigente, justo y armonioso? y por el contrario, ¿es posible defender un orden viciado, monstruoso, en nombre de unos valores que lo contradicen? En el pasado año, estuve en Yugoslavia por razones profesionales. Aquello parece ahora, rebasada la etapa terrorista, una sociedad mejor, mucho mejor que la rusa -que sigue estando jerarquizada fuertemente, militarizada, sin lugar para la libertad- y por supuesto que la capitalista. Pero es mejor en cuanto empieza a basarse en la moral eterna y en cuanto respeta, algunos que no todos, los antiguos valores del espíritu, reforzando de paso la eficacia social. Aquello se parece de lejos a lo que la Falange pudiera haber hecho y debe aún. Pero Yugoslavia corre su aventura en medio de riesgos enormes. No haremos mención de todos ellos, pero señalaremos que los prejuicios marxistas de sus dirigentes, les impiden ver con claridad el camino. Por otra parte está Cuba, la nación hermana. ¡Patria o Muerte es el lema de Fidel! ¿Será un lema marxista la invocación dramática a la Patria o ha comprendido Fidel que en la Patria como tarea común bien entendida, está la clave de la transformación social? Fuimos los primeros y perdimos la primacía. Pero hemos ganado en la experiencia, con la nuestra y la ajena. ¿Será posible todavía o será necesario, como dijo Juan Velarde, una nueva Fundación? Lo que importa, decíamos al principio es la sustancia y no la forma. Y la sustancia está en el pensamiento de José Antonio. Recordemos ahora lo que él dijo de la tradición: "No es el ánimo de copiar lo que hicieron los grandes antiguos, sino de adivinación de lo que harían en nuestras circunstancias." Y nada más camaradas, como podéis fácilmente comprender, mi exposición de esta tarde no ha sido más que una aclaración. Queda mucho que decir y más por hacer.

"La Falange era un movimiento revolucionario porque pretendía cambios muy profundos en la sociedad española de entonces, cambios que siguen siendo necesarios ahora. José Antonio preconizaba una síntesis superadora de las opciones contrarias: al mismo tiempo que la defensa de los valores del espíritu y del entendimiento de la patria como unidad de destino en lo universal, pretendía hacer una revolución social. La reforma agraria entregaría el campo a los campesinos, se realizaría el ideal de que la tierra debe ser para el que la trabaja; la banca sería nacionalizada porque no consideraba justo que el ahorro de todos los españoles sirviera como negocio para unos cuantos que dominarían la economía entera del país."
"Se cumplieron las predicciones de José Antonio escritas antes de la guerra, donde se decía que la Falange podía asistir y ayudar sin quererlo a la restauración de una mediocridad burguesa conservadora, de la que tenemos en España tan amplias muestras, orlada, para mayor escarnio, con el resorte coreográfico de las camisas azules".
"Los falangistas estaban dispuestos a hacerlo todo por la consecución de todo su ideario; los tradicionalistas, igualmente. Entonces, no eran de fiar para el mismo Franco. Así, fueron sustituidos los auténticos por los pseudofalangistas, pseudotradicionalistas, con los que contó finalmente, pero de forma progresivamente decreciente, porque de forma progresivamente creciente, fue contando con los grupos de la derecha organizada aunque, repito, sin constituir partido, innominadamente. Hasta el final de su dictadura fue así."
Narciso Perales.